MUJER Y DEPORTE ¿HAY EQUILIBRIO DE GÉNEROS?



ÉLITE DEPORTIVA

El aumento de la participación de la mujer en el deporte es evidente a lo largo de las últimas décadas.

Una de las razones puede haber sido el impulso y apoyo ofrecido por instituciones como el Comité Olímpico Internacional estableciendo en su Carta Olímpica objetivos como "alentar y apoyar la promoción de la mujer en el deporte en todos los niveles y en todas estructuras con vistas a implantar el principio de igualdad entre hombres y mujeres" (International Olympic Comittee, 2015).

Reflejo de ello es el incremento del número de participantes femeninas en los juegos olímpicos de verano de 22 (2,2% total participantes) en 1900 a 4676 (44,2%) participantes en Londres 2012, y en los juegos de invierno de 13 (5%) en 1924 a 1000 (40,7%) en Vancouver 2010 (Costello, Bieuzen, & Bleakley, 2014). Además, datos más recientes extraídos de documentos del Comité Olímpico Internacional afirman que esta tendencia incremental continúa produciéndose hasta los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, llegando a una representación del 44,5%.

Por lo tanto, podríamos afirmar que en el deporte de élite sí que hay una representación casi totalmente equitativa entre hombres y mujeres.

A continuación se muestra gráficamente dicha evolución.

A su vez, adjunto datos más concretos del Comité Olímpico Internacional (2016).


Fuera del deporte de alto rendimiento, organizaciones guvernamentales nacionales también han favorecido el incremento del papel de la mujer en otros ámbitos y niveles deportivos como, por ejemplo, el universitario. Ejemplo de ello ha sido un aumento del 450% de la presencia de atletas universitarias desde el año 1972, coincidiendo con la publicación de una ley federal en el título IX de unas enmiendas educativas, elaboradas por la comisión de derechos civiles de los EEUU, que prohiben cualquier discriminación de género en cualquier programa educativo sustentado con fondos federales (Sandberg & Verbalis, 2013).

Sin embargo,

¿Se refleja este mayor equilibrio en otros ámbitos?

Veamos...

INTERÉS SOCIAL


Es evidente que gran parte del interés social se refleja en los medios de comunicación y estos medios de comunicación, a su vez, condicionan los intereses sociales.

 Por tanto, es interesante conocer si también se ha producido un aumento de la igualdad en este interés y repercusión social, mediante el análisis de estos medios.

Desgraciadamente, la tesis de Sainz C. (2010) nos aporta datos poco prometedores en el período comprendido entre 1979 y 2010. El protagonismo de los hombres en prensa deportiva es de un 92%, siendo únicamente un 5% los casos en los que la mujer aparece como protagonista y en un 2,18% sin presencia conjunta con hombres.

Lo realmente más preocupante es que esta tendencia no ha mejorado en todo este período como se observa en la siguiente figura:


Figura 1. Evolución del género protagonista en informaciones de prensa deportiva (Sainz C., 2010)

 Además, en los principales diarios deportivos se observa  la misma tendencia:


Figura 2. Porcentaje protagonismo de género según medio de comunicación (Sainz, 2010)

Analizando otros medios de comunicación como televisión, los resultados no mejoran, ya un informe reciente de la Comisión Audiovisual de Andalucía (2016) concluye en que únicamente el 7% de las noticias analizadas se refieren al deporte femenino.

Además, si tenemos en cuenta los agentes que transmiten dichas noticias, incluyendo periodistas, deportistas, entrenadores, exdeportistas, árbitros, etc. también hay un predominio masculino del 96%.  

En la siguiente imagen observamos de manera clara este suceso, observando mayor intervención masculina tanto en noticias masculinas, femeninas y mixtas. También se observa el claro predominio de noticias masculinas sobre femeninas y mixtas.


Figura 3. Porcentaje de noticias deportivas masculinas, femeninas y mixtas, y distribución por sexo de actores transmisores de información (Comisión Audiovisual de Andalucía, 2016)

 Por lo tanto, no sólo se dan pocas noticias femeninas, sino que, además, la mayoría de las que se dan suelen ser transmitidas por hombres.

  INTERÉS CIENTÍFICO


Como último ámbito, cuando observamos si este aumento se refleja en el interés y atención puesta por parte de los investigadores y los estudios científicos deportivos, algunos estudios reflejan una ligera menor representación en comparación con los hombres. Concretamente, en un total de 1382 artículos revisados en el período 2011-2013, la representación del género femenino en los mismos significaba un 39% (Costello et al., 2014).

Por lo tanto, se podría decir que la representación de géneros en el ámbito científico aporta mayores expectativas y esperanzas de igualdad. 

SIN EMBARGO, la mayoría de los estudios analizados fueron en presencia conjunta con hombres, siendo sólo un 4-13% (dependiendo de la base de datos) de presencia exclusiva femenina.

Una de las principales causas de esta baja representación y atención científica es la mayor variabilidad fisiológica del género femenino y, concretamente, la complejidad del ciclo menstrual y el desconocimiento de su influencia en el rendimiento deportivo (Bruinvels, Burden, McGregor, et al., 2016)

Además, cuando se incluye a mujeres dentro de los estudios de investigación, suelen ser estudiadas en la fase folicular temprana de su ciclo menstrual, ya que los niveles hormonales aparecen en su nivel más bajo y, de esta manera, se minimizan sus posibles efectos en los resultados (Oosthuyse & Bosch, 2010)

Hasta aquí observamos que a la baja cantidad de estudios focalizados únicamente en la mujer, se suma el intento de estudiarlas en las fases más estables del ciclo, agravando aún más el desconocimiento de como las variables hormonales del ciclo menstrual pueden afectar al rendimiento deportivo.

Este desconocimiento y ausencia de investigación, lleva a creencias erróneas o, al menos, injustificadas por parte de la mujer. Prueba de ello es que alrededor de un 41,7% de las mujeres que realizan ejercicio piensan que su ciclo menstrual tiene un efecto negativo en sus entrenamientos y rendimiento (Bruinvels, Burden, Brown, Richards, & Pedlar, 2016).

Mediante esta última referencia al ciclo menstrual dejo abierta una buena temática para futuros artículos:

INFLUENCIA DEL CICLO MENSTRUAL SOBRE EL RENDIMIENTO

Si os interesa el tema y queréis conocer en que fases se observa mayor y peor rendimiento, será un placer seguir profundizando y haciendo artículos sobre el tema, ya que creo que es algo básico y presente en todas las mujeres y no hay abundancia de herramientas prácticas para gestionarlo... :(


Espero que os haya gustado y sobre todo...

¡QUE TU CURIOSIDAD SE HAYA CONVERTIDO EN CONOCIMIENTO! 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


Bruinvels, G., Burden, R., Brown, N., Richards, T., & Pedlar, C. (2016). The prevalence and impact of heavy menstrual bleeding (Menorrhagia) in elite and non-elite athletes. PLoS ONE, 11(2), 1–8. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0149881

Bruinvels, G., Burden, McGregor, A. J., Ackerman, K. E., Dooley, M., Richards, T., & Pedlar, C. (2016). Sport, exercise and the menstrual cycle: where is the research? British Journal of Sports Medicine, 51(6), 487–488. https://doi.org/10.1136/bjsports-2016-096279

Comisión Audiovisual de Andalucía. (2016). INFORME SOBRE PLURALISMO E IGUALDAD EN LA PROGRAMACIÓN DEPORTIVA 2016 Sumario.

Costello, J. T., Bieuzen, F., & Bleakley, C. M. (2014). Where are all the female participants in Sports and Exercise Medicine research? European Journal of Sport Science, 14(8), 847–851. https://doi.org/10.1080/17461391.2014.911354

International Olympic Comittee. (2015). Olympic charter. International Olympic Comittee, (August), 18.

Oosthuyse, T., & Bosch, A. N. (2010). The effect of the menstrual cycle on exercise metabolism: Implications for exercise performance in eumenorrhoeic women. Sports Medicine, 40(3), 207–227. https://doi.org/10.2165/11317090-000000000-00000

Sainz de Baranda Andújar, C. (2013). Mujeres y deporte en los medios de comunicación: estudio de la prensa deportiva española (1979-2010).

Sandberg, K., & Verbalis, J. G. (2013). Sex and the basic scientist: Is it time to embrace Title IX? Biology of Sex Differences, 4(1), 2–5.


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