¡STOP Y ADIÓS A TU LESIÓN! PARTE FINAL
En
mi último artículo os mostré una
serie de estrategias para localizar
las estructuras afectadas en vuestra lesión,
así como criterios de selección de
ejercicios que minimicen el dolor y la carga en los gestos más
problemáticos.
En esta segunda parte me gustaría hablar sobre:
1. Tipo de contracciones más efectivas
(Excéntricas, concéntricas o isométricas).
2. Series, repeticiones, ejercicios y
frecuencia recomendadas.
3. Ejercicios para trabajar resto del cuerpo.
4. Reflexión extra.
1. ¿EXCÉNTRICOS, CONCÉNTRICOS O
ISOMÉTRICOS?
Muchos
estaréis familiarizados con estos conceptos. Sin embargo, los definiré
brevemente para aquellos que no los comprendáis.
●
Concéntricos:
contracción dinámica a través de la
cual levantamos o vencemos la
resistencia externa y se produce un acortamiento muscular. Ejemplo: fase
ascendente en sentadilla o press de banca.
●
Excéntricos:
contracción dinámica a través de la
cual evitamos que la resistencia externa
nos venza y se produce un estiramiento muscular. Ejemplo: fase descendente
en press banca o sentadilla.
●
Isométricos:
contracción estática (sin
movimiento) contra una resistencia
externa inamovible (por ejemplo empujar contra una pared).
Una vez
comprendidos los distintos tipos de contracción muscular, debemos saber que está
ampliamente extendida la recomendación
de ejercicios excéntricos e isométricos, por encima de concéntricos, en
períodos de lesión.
Veamos las razones, si las hay, de esta mayor
predisposición, en base a la evidencia
científica actual.
Respecto al
entrenamiento excéntrico, si analizamos la literatura científica, no está claro el mecanismo a través del
cual podría producir mejores resultados que otro tipo de contracciones. Sin
embargo, los resultados en muchos
estudios respaldan su efectividad tanto aplicados a animales (1), como a
humanos en estructuras como el tendón de aquiles (2,3), tendón patelar (4) o el
manguito rotador (5,6).
Uno de los principales impulsores y protagonistas de
la popularidad del método excéntrico fue el autor Alfredson, H., ya que fue
propulsor del protocolo excéntrico más
extenso para el tratamiento de tendinopatías crónicas, centrado
principalmente en una alta frecuencia de entrenamiento excéntrico de baja
intensidad para el tratamiento de lesión en el tendón de Aquiles aplicado sobre
una superficie declinada (2).
Dado que este método ha sido ampliamente replicado en muchos estudios (7,8,9) mostrando buenos
resultados en distintos parámetros afectados por la tendinopatía, me parece
interesante mostrarlo gráficamente:
HIPÓTESIS DE SU
EFECTIVIDAD
Algunas hipótesis
relacionan su efecto con la posibilidad de aplicar una mayor carga al tendón, ya que los niveles de fuerza aplicados
suelen ser mayores y también la duración
de las contracciones (10,11), por lo tanto el trabajo (fuerza media x tiempo) es mayor en estas contracciones.
También se asocia a
que un mayor estiramiento y tensión
muscular durante este tipo de contracciones favorecería la remodelación
músculo-tendinosa mediante una mayor formación de enlaces de colágeno (12).
SIN
EMBARGO…
También se observan
beneficios a favor de las acciones excéntricas cuando se igualan los
picos de fuerza y la deformación/estiramiento del tendón respecto a
acciones concéntricas, por lo que habría
que recurrir a otros mecanismos de actuación que expliquen su mayor
beneficio. En este caso, se asocia este efecto a una mayor fluctuación de las fuerzas aplicadas durante la contracción
excéntrica (13).
Otros estudios
asocian sus beneficios a la velocidad de
contracción y al tiempo bajo tensión, ya que cuando igualamos estos
factores en acciones excéntricas y concéntricas los beneficios son similares
(10).
Este beneficio se
asocia a una especie de “FENÓMENO DE PROTECCIÓN” por el que
el tejido situado alrededor del sitio de
lesión trabajará más, de manera inicial, para evitar que la región afectada se sobrecargue (14). Por ello,
alargar la duración de nuestras contracciones podría resultar en una mayor
carga y tensión hacia el tendón, independientemente del tipo de contracción que
utilicemos.
Bajo esta hipótesis
sería más inteligente preocuparnos por el CONTROL
DE LA CARGA DE TRABAJO Y LA VELOCIDAD que por el tipo de contracción en sí.
**Me gustaría puntualizar y, aunque no forme parte de contenido del artículo, que vulnerar este mecanismo de protección podría ser interesante en caso de lesión si esta hipótesis fuera acertada. Sin embargo, aplicándolo al campo del entrenamiento también podría ser la razón por la que un alto volumen de entrenamiento con cargas medias se asocia más a tendinopatías que el trabajo con cargas altas y menor volumen de entrenamiento, ya que este umbral de protección se vería sobrepasado con una alta frecuencia… ahí dejo el debate xD
Además, un estudio
reciente hace afirmaciones que confirman esta vía como “más que la máxima carga, se
piensa que las cargas repetidas a bajos niveles provocan daño a las fibrilas de
colágeno, resultando en una reducción del área de sección transversal del
tendón donde se transmiten las fuerzas musculares, haciéndolo más susceptible a
fallar” (15)
La principal ventaja del entrenamiento
isométrico es que nos permite aplicar
fuerza tanto en posiciones de estiramiento como de acortamiento muscular, jugando
con distintas angulaciones articulares y permitiendo un mejor control de la carga aplicada alrededor de los puntos más
dolorosos de todo el rango de movimiento. Por ejemplo: podríamos trabajar
el pectoral en una acción de estiramiento o acortamiento máximo, así como en
posiciones intermedias.
Bajo mi punto de
vista, la opción más recomendable, de manera general, sería aprovechar los beneficios de cada uno
de los tipos de contracción combinándolas
entre sí, sin priorizar excesivamente ninguna de ellas.
Además, aplicando
los principios biomecánicos expuestos en mi artículo "Localiza tu lesión y
acaba con ella" podremos minimizar la carga en aquellos puntos de dolor o
rangos de movimiento más comprometidos dando mayor carga a ángulos articulares
en los que no aparezca dolor.
Poniendo como ejemplo
mi lesión, nos centraremos en el gesto de abducción
y de flexión hombro para llevar a cabo esta combinación.
* RECUERDA: Como ya
comenté anteriormente, nuestro espacio
subacromial (húmero-acromion) ya se encuentra bastante reducido en ausencia de lesión, siendo de aproximadamente 1cm. Si
realizamos una flexión de hombro a 90º
(elevación frontal) esta distancia se reduce a pocos milímetros, encontrando un estrechamiento máximo entre los 60-120º de abducción
(16), lo cual supone una mayor carga sobre músculos como el supraespinoso.
En estos grados de
movimiento hay, además un gran brazo de
momento (y consecuentemente mayor tensión) si nos colocamos de pie, por lo que sería conveniente
utilizar estrategias para minimizar la carga en esos puntos.
Por ejemplo: Podríamos partir desde una
mínima carga en los 90º de flexión
de hombro reduciendo el brazo de momento al máximo tumbándonos en un banco. A partir de ahí podríamos realizar una fase excéntrica (resistiendo la caída
de brazo) lenta y llegar hasta un punto donde notemos sensación de tensión sin dolor, realizando una contracción isométrica de 5-10'' para, posteriormente, deslizar el
stick para que entre en contacto con el suelo y finalizar la contracción. Para
realizar la fase concéntrica
podríamos ayudarnos ligeramente con el
brazo contrario y el stick.
De esta manera,
trabajamos de una forma segura y, a
medida que aumenta la carga y el brazo de momento en el gesto, el riesgo de compresión en el espacio
subacromial se reduce. Además, es un método con el que podréis combinar los
tres tipos de contracción ;)
Esta estrategia de combinación de contracciones en un
mismo ejercicio ya se ha mostrado efectiva en estudios científicos y aplicados a patologías de hombro (6). En
este caso en vez de reducir el brazo de momento, se utiliza una cuerda para
controlar la carga y tensión con el brazo no lesionado:
Sin embargo, no recomiendo realizar una rotación interna
(pulgar hacia abajo) en este ejercicio si
tienes afectación en el supraespinoso, ya que algunos estudios asocian los
90º de abducción y 45º de rotación interna con un mayor contacto de este
músculo con el borde infero-anterior del acromion en sujetos sanos (17). Si a
esto le sumamos una posible inflamación por la lesión, el contacto sería aún
mayor, pudiendo dar lugar al círculo
vicioso contacto-inflamación del que ya hable en mi anterior artículo... :(
2. ¿CUÁNTOS EJERCICIOS, SERIES Y
REPETICIONES DEBO HACER Y CON QUÉ FRECUENCIA?
Como
cualquier planificación deportiva, de entrenamiento o de readaptación siempre dependerá del contexto particular del
sujeto, de la gravedad de la lesión, etc. y se requerirá de una progresión de carga y selección de
ejercicios individualizada a cada patología.
Además,
a medida que nos acercamos al contexto
deportivo más puramente competitivo los criterios de selección metodológicos deberán individualizarse y atender
aún más al comportamiento específico del tendón/músculo y velocidad de la
carga aplicada en el gesto específico de esa modalidad (15). Aún así, también dentro de un mismo gesto, como
podría ser la carrera, no será lo mismo un protocolo de readaptación de un
deportista de maratón, donde el ciclo-estiramiento
acortamiento (CEA) del tendón es más
prolongado y los niveles de fuerza aplicados son menores, que en un velocista
de 100 metros donde el CEA es mucho menor y la aplicación de fuerza mucho
mayor, por lo que se soportan cargas muchísimo mayores y reactivas por unidad
de tiempo.
Por
último, aunque aún se necesita más
evidencia para determinar cuáles son las metodologías más efectivas, en qué
momento de la lesión es más conveniente aplicarlas, así como la magnitud y
frecuencia de las cargas aplicadas, lo
que sí está claro es que la aplicación de tensión y carga es fundamental en
el proceso de recuperación (18). Veamos cuáles son los rasgos metodológicos más usados:
FRECUENCIA DE ENTRENAMIENTO
En
los estudios que reportan buenos resultados vemos como las frecuencias de carga
suelen ser altas llegando a hacer dobles
sesiones los 7 días de la semana,
tanto para lesiones de hemisferio inferior (2), como de hemisferio superior
(6). También encontramos efectividad aplicando cargas una vez al día 5 días a la semana (4).
SERIES, REPETICIONES Y EJERCICIOS
Normalmente se suelen aplicar
entre 1 o 2 ejercicios por sesión
(2,4,5,6) entre 3 y 4 series por
ejercicio y en rangos de repeticiones de
10-15 para contracciones lentas (excéntricas, concéntricas e isométricas)
(2,4,6) y alrededor de 20 para
métodos excéntricos más rápidos como Drop Squat (4).
Recordemos
que, debido al ya mencionado “fenómeno
de protección”, era necesario un mayor tiempo
bajo tensión para favorecer una mayor aplicación de carga a la estructura
afectada, lo cual se observa en todos los estudios analizados (2,4,5,6) y podría ser la razón de su efectividad.
DURACIÓN DEL PERÍODO DE RECUPERACIÓN
Aquí la respuesta dependerá
principalmente de la gravedad de vuestra lesión y contexto particular. Sin
embargo, la mayoría de estudios analizados ven buenos resultados aplicando
protocolos de unas 12 semanas
(2,4,5,6)
3.
¿CÓMO
TRABAJO EL RESTO DE MI CUERPO?
Aquí
lo que deberemos tener en cuenta será la función de nuestras estructuras
afectadas. En mi artículo “Localiza tu lesión y acaba con ella” explico paso a
paso como localizar tanto estructura afectada como función.
Una
vez las conozcamos, el objetivo será evitar la carga en estos gestos, mediante diferentes estrategias:
1. No utilizar segmento afectado.
Poniendo
como ejemplo que nuestra lesión está presente en uno de nuestros brazos
podremos utilizar ejercicios con una involucración nula del segmento como los
siguientes:
Estos
son sólo algunos de los muchos ejercicios que podéis realizar, donde elementos
como mancuernas o kettlebells pueden
ser muy útiles.
Pensaréis
que esto puede generar descompensaciones
entre el segmento lesionado y el opuesto. Sin embargo, los efectos del entrenamiento unilateral pueden tener transferencia al
segmento lesionado, principalmente debido a factores nerviosos como mejoras de la plasticidad neuronal,
independientemente de la edad del sujeto, como se refleja en varios estudios
recientes. (19,20).
Por
ello, si no incidimos sobre un alto volumen y rango de repeticiones más
centrado en adaptaciones hipertróficas, no tienen porque producirse descompensaciones
entre los segmentos. Mi recomendación,
en este caso, sería el trabajo con
cargas medio-altas y bajas repeticiones para incidir en aspectos más centrales
y neurales.
2.
Utilización
de segmento afectado minimizando su función o brazo de momento.
En
este caso, pondremos como ejemplo una lesión de deltoides donde la flexión de
hombro estaría afectada.
a. En
primera instancia, podremos trabajar el segmento afectado con ejercicios que no demanden su función.
Es decir, si tenemos afectada la flexión
de hombro, podremos trabajar en 0º de
flexión movilizando la articulación del codo e incidiendo sobre músculos como
el bíceps o el tríceps. Además, también podremos trabajar isométricos en 0º de flexión.
b. En
segundo lugar, podremos trabajar mediante acciones
antagónicas. Es decir, si tenemos afectada la flexión de hombro podremos
trabajar extensiones de hombro. Este trabajo además facilitará una inhibición recíproca de la musculatura
lesionada, facilitando su relajación.
Pondré un ejemplo
gráfico para entender este concepto de inhibición recíproca en una acción de
flexión de codo.
c. Minimizar
brazo de momento en articulación cuando haya movimiento articular en función
afectada. Si seguimos con la flexión de hombro, vemos como en los siguientes
ejercicios no trabajamos con 0º de
flexión, pero siempre se mantiene un
brazo de momento mínimo o nulo:


3.
Estrategias
de aumento de carga en otras estructuras:
Una
vez dentro de los ejercicios de la categoría 2, podremos hacer que el trabajo
proporcional de otras estructuras no lesionadas aumente con respecto al resto
del cuerpo. Aquí os dejo dos ejemplos aplicados al peso muerto:
En
el ejemplo 1 aumentamos la carga
mediante una resistencia elástica a la extensión de cadera en sentido horizontal. De esta manera, la solicitación
de estos extensores (isquios y glúteo) será mayor al final del movimiento,
siendo además donde menor grado de flexión de hombro pasiva tenemos.
En
el ejemplo 2, también solicitamos en
mayor medida la extensión de cadera al ejercer la máxima resistencia elástica
al final del movimiento. Sin embargo, el vector
de fuerzas es vertical, por lo que también aumentaría la carga sobre
músculos implicados en el agarre. Sin embargo, este aumento de carga se produciría al final del ROM (donde el grado de
flexión de hombro es mínimo) y su aumento se da de forma paralela a la reducción del grado de flexión del hombro.
Como podréis observar las
opciones son muy muy variadas para seguir trabajando todo nuestro cuerpo, aunque
sé que las excusas para no entrenar ante lesiones también lo son...
4. REFLEXIÓN EXTRA
Hay que considerar que, en esta línea de 3 artículos
sobre readaptación de lesiones, he considerado únicamente aspectos referidos al
entrenamiento deportivo. Sin embargo, en
los procesos de recuperación no sólo hay que considerar aspectos mecánicos y de
carga, sino que es un proceso
multifactorial en el que aspectos como el estrés, descanso, patrón de
alimentación, actividad física externa a la recuperación, consumo de drogas, etc.
pueden ser igual o aún más relevantes.
Entendiendo una lesión
como una alteración y ruptura del equilibrio de nuestro sistema inmunológico,
la primera respuesta del mismo será
la inflamación y acumulación de
neutrófilos (guerreros del sistema inmunológico). Como respuesta aguda no
es algo que deba preocuparnos, como ya dije en mi anterior artículo.
Sin embargo, se ha visto como esta reducción de la
inflamación y eliminación de neutrófilos y orgánulos dañados resultado de la
lucha o trabajo realizado en el foco de lesión puede ser modulada por la expresión de ciertos mediadores lipídicos, cuya expresión es altamente dependiente de factores
como la alimentación o el estilo de vida.
Aunque este tema da para escribir muchos artículos (y los
escribiré...;D) quiero que os quedéis con que una mala gestión de estos factores, aún llevando la mejor metodología
de entrenamiento posible, puede conllevar un proceso de recuperación incompleto,
inflamación crónica del foco, fibrosis
del tejido, etc. Además de impedir la recuperación, también puede provocar la aparición de multitud de
enfermedades y trastornos.
Por ello, considero que esto puede dar respuesta a muchas lesiones crónicas que fracasan aplicando
infinidad de métodos de entrenamiento, ya que se no se tienen en consideración estos
factores.
5. CONCLUSIONES.
·
La carga
mecánica es fundamental, independientemente del tipo de contracción, siendo
la combinación de todas ellas bajo una progresión
y control de cargas aplicadas la estrategia más inteligente. Parece ser que
el tiempo bajo tensión o duración de
las contracciones podría ser un factor relevante.
·
La dosis
de carga efectiva será dependiente del tipo de lesión, gravedad, modalidad
deportiva y contexto particular del cliente. Sin embargo, 1 o 2 ejercicios con
3-4 series de 15-20 repeticiones con frecuencias de estimulación altas (1-2
veces por día/ 5-7 días por semana) se han mostrado efectivas en períodos de
aproximadamente 12 semanas.
·
Hay
muchas formas de trabajar el resto de nuestro cuerpo pudiendo clasificar los ejercicios en base a criterios como
su implicación, grado de movimiento articular, brazo de momento, etc.
·
El entrenamiento
unilateral no produce descompensaciones si se ejecuta de manera programada
e inteligente. Se ha visto que incluso mejora aspectos nerviosos como la
plasticidad neuronal en el segmento no trabajado. Por lo tanto, será más
interesante enfocar un entrenamiento unilateral basado en adaptaciones
centrales y no periféricas o hipertróficas.
·
El proceso
de recuperación es multifactorial interviniendo de manera importante aspectos
como externos al método de readaptación como la alimentación, el estrés, el
descanso, consumo de droga, etc.
Y
hasta aquí llegamos por hoy :)
Espero
que os haya gustado y os haya resultado útil. Si es así, agradezco muchísimo la
difusión del mismo para que pueda ayudar al mayor número de personas a tratar y
ver su lesión desde un punto de vista alternativo.
Un
saludo y espero….
¡QUE TU CURIOSIDAD
SE HAYA CONVERTIDO EN CONOCIMIENTO!
6.
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